En la Vida Consagrada hay signos distintivos que refieren la intencionalidad de un carisma, la "Vestición" es un gesto íntimo que se celebra en comunidad, todas las congregaciones lo celebran según su estilo, su finalidad es dejar el mundo, desprenderse de lo que ya no es esencial y asumir lo que implica el seguimiento de Jesús de Nazareth. Al recibir el hábito, la novicia se distingue en la vocación y misión al carisma que desea pertenecer. De esta manera se hace vida la Palabra de Dios que invita a "revestirte como un ser nuevo", es la opción de asumir ser "Otro Cristo".

En algunas congregaciones las hermanas novicias son ataviadas de novias, vestidas de blanco y coronadas con azares, las nupcias están a la puerta para aceptar bajo votos temporales el compromiso de asumir una misión, el estilo de un carisma y recrear en el Espíritu el llamado vocacional que se anida en el corazón. La novicia recibe el hábito, que portará durante el resto de su vida y que la distingue parte de una congregación que sirve en la Iglesia. Todos los hábitos portan el escapulario, es una pieza de tela que cuelga sobre el pecho y por la espalda, con la pertinente abertura para pasar la cabeza, que puede o no tener algún signo grabado de la congregación. Antiguamente los jornaleros usaban esta vestimenta de trabajo en la que cargaban sobre las faldas los frutos que recolectaban o lo que optenian del campo, las órdenes mendicantes comenzaron su uso, signo de servicio a Dios.

 

Don Bosco y las primeras FMA.

En la historia de la Vida Consagrada Salesiana, Don Bosco sugirió a las primeras hermanas que asumir la vestición (recibir el hábito) y el modo de hacer la profesión (emisión de los Consejos Evangélicos: castidad, pobreza y obediencia). Como todo un padre Don Bosco les explicó la importancia de la celebración y el modo de hacerla, les hizo leer las respuestas según el formulario que Don Pestarino había hecho escribir y aprender de memoria. En el ensayo, todas juntas leyeron la fórmula de los votos, pero les advirtió que en la Iglesia cada una debería expresarla. Les enseñó el modo de llevar el hábito al altar y tomó argumento para hablarles del porte después de hacer honor al hábito religioso y al nuevo título de Hijas de María Auxiliadora. "Vuestro pasó -nos dijo- debe ser regular: ni apresurado, ni lento, y vuestro modo de actuar modesto, recogido, no indeciso, sino más bien desenvuelto que revele la serenidad de vuestro corazón. La cabeza bien levantada, los ojos bajos, de modo que no sólo el hábito sino todo el porte revele que soy religiosas, es decir personas consagradas a Dios. Mirad, debéis caminar así". Y como la sala era grande y Don Bosco conocía a nuestra humilde condición ,tuvo la bondad de ponerse a caminar arriba y abajo para que observaremos el paso grave y desenvuelto al mismo tiempo. Y, continuando, nos decía que debíamos ser muy reservadas en el hablar, no levantar la voz y reír sin llamar demasiado la atención, que ser alegres no significa armar barullo o disiparse, porque éstas son cosas impropias y una religiosa. Luego, como era tarde y teníamos trabajo, nos dejó con este bello augurio: -Asi es que mañana, a las nueve, seréis religiosas! (Cron. I pág. 250-251).

 

Primer grupo de novicias fma, posterior a al tiempo de la persecución religiosa 1952-1954.

Las Hijas de María Auxiliadora en México, luego de la persecución religiosa, se reabre el noviciado en Santa Julia, hoy, Colegio Civilización en Ciudad de México; durante algunos años se ataviaban de novias celebrando así las bodas con Jesús, para después vestirse con el hábito religioso y emitir los votos de seguimiento a Jesús.

Hoy, antes de emitir la primera profesión, la novicia celebra con la comunidad la bendición del hábito que la distingue como Salesiana.

 

 

 

 

 

 

 

 

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